La desechabilidad Humana. Ya no me siento feliz contigo, mejor te cambio.

 

Había una vez, un matrimonio que tenía algunos años ya de casados, eran relativamente estables, puesto que la perfección no existe; había altas y bajas. Pero estaban juntos; él era un hombre tranquilo que había cambiado el bullicio citadino por la tranquilidad pueblerina, no solo había cambiado eso pues había cambiado prácticamente su vida entera, de una juventud desordenada a una adultez con mucha practicidad. 

Ella que siempre había sido una mujer muy tranquila, se había enamorado de un loco bohemio que ahora era un hombre hogareño. Ella tal vez nunca estuvo conforme con el cambio abismal que había emprendido su pareja sin embargo tampoco nunca tuvo la valentía de romper el silencio del cambio, nunca quiso quitar el velo a la tranquilidad. 

Cuando todo inició ella hacia todo por complacerle, hasta callo muchas cosas que no debió callar y grito otras que tal vez ameritaban más el silencio. Pero así habían transcurrido ya cinco años.

Él pensaba en la estabilidad, en el hogar, en la tranquilidad... ella soñaba con volar extrañaba las sensaciones que el enamoramiento que quedan atrás para dar paso a la construcción del verdadero amor.

Se produjo la separación de cuerpos, de almas, poco a poco dentro de la misma casa las distancias se hacían abismales, en la misma cama hasta los pingüinos podrían danzar, el frio como tempano que emanaba de ella era cuasi funeraria. 

El no comprendía que ocurría, el concepto del amor como una construcción diaria, como un esfuerzo de cada mañana lo tenía en la mente como campanario de iglesia pueblerina en domingo en la mañana, retumbaba y retumbaba.

En mente de ella la idea del amor que se mantiene como mariposas, como el deseo de cercanía, mas no como una idea abstracta de materialización de una imagen, era el pensamiento prevaleciente; cada día le costaba más y mas no mirar los defectos de su esposo.

Ya en él no veía nada bueno, el hombre que un día amo ya no estaba, era un perfecto extraño, un desconocido que no tenía nada agradable a sus ojos. 

Lo malo, lo digno de olvidar era solo lo que, a sus reminiscencias con ganas de volar venia, no entendía que tal vez él no era el problema.

El amor murió, ya no es lo mismo, el se encargo de matar todo lo que sentía por el…

Frases trilladas para justificar sus actitudes que buscaban como centrar en el esposo toda la culpabilidad del fallo del matrimonio.

Acudió a sus amistades en busca de una respuesta, como de costumbre las respuestas vinieron en todo tipo de orden, desde debes orar hasta deja eso ya.

Como siempre uno escoge lo que le conviene según la necesidad del momento.

Hubo un consejo que calo mucho en ella y que la llevo a la decisión final e irremediable. “sino eres feliz, mejor deja eso, debes buscar tu felicidad”.

La historia tiene el final que podemos imaginar, pero deseo iniciar a considerar a veces el daño que puede hacer frases como estas; no desmentiré la esencia de la frase “busca tu felicidad” no es mi deseo decir que esta frase sea hueca o vana, pero si es importante el contexto en que sea dicha y por parte de quien sea dicha.

La mayoría que dicen este tipo de frases han estado involucrados en búsqueda de la felicidad externa, en otras personas o en situaciones, seria muy importante preguntar ¿Has encontrado tu la felicidad para dar consejos de esa índole? O aun la buscas.

Has estado buscando la felicidad en personas, ¿satisficieron esa felicidad de forma permanente? ¿tus estados de ánimo, tus alegrías y felicidades se las debes a otras cosas que no estén dentro de ti? 

Este tipo de consejos muy usuales en las personas de la modernidad simplemente me llevan a sentir que la búsqueda vana de la felicidad de las personas sigue siendo tan externa y superficial que siempre se encuentran con las mismas murallas. Podemos buscar la felicidad en mil personas y en mil una no la encontraremos.

Decir a otro que no es feliz, mejor que abandone a una persona, es jugar a ser juez. Juzgar situaciones sin conocer las caras de la moneda, tal vez el mejor consejo en el mundo es el silencio o tratar de decirle a las personas que si ya busco dentro de si mismo.

En mi experiencia he podido notar que por lo general ese acto de egoísmo de sugerir a las personas busquen su camino a la felicidad sin importar como rompan o destruyan a otros no es más que una demostración clara del contenido de nuestro ser, si estamos vacíos daremos consejos sin ningún tipo de amor implícito aun cuando sea dado con la mejor voluntad que podamos demostrar.


Cuando estamos rotos, no hay forma que las buenas intenciones oculten las hendeduras que llevamos y de un modo u otro terminaran saliendo a relucir así sea en consejos a otras personas o en nuestras propias actuaciones.

Cuanto daño hacen este tipo de consejos de buena intención llenos, pero de contenido completamente vanos; si la felicidad fuese algo que se obtiene en cada persona o en cada situación de la vida todos seriamos felices porque sino lo encontráramos en esto me voy con aquello y listo sin importar más ni más. El egotismo esta acabando con nuestra sociedad, está acabando con relaciones, esta acabando con familias.

Tal vez si esta señora se hubiese sometido a un autoanálisis profundo y a conciencia, si hubiese indagado en el porque no se encontraba feliz y porque decía que su esposo NO LA HACIA FELIZ. Tal vez hubiera encontrado un profundo hoyo en su ser que no sería llenado por ningún tipo de acción de su esposo, solo sería llenado por ella misma.

Tal vez si hubiese decidido a ser feliz, sin ver solo lo malo que tenía a su alrededor (que eran menos cosas), sino plasmar su mirada en las cosas buenas que había logrado construir en su matrimonio, si hubiese visto todo lo que se había logrado mas no todas las ruinas que quedaron atrás. Si hubiese hecho un trabajo interno aunado a una mirada positiva de la vida…

La ultima vez que supe de ellos, ella había iniciado otra relación en un patrón de conducta muy similar al que tuvo al principio con su exesposo; por lo cual puedo notar que sería una repetición de la historia. Demostración más que evidente que si no te dedicas al trabajo interno de sanar tus heridas, seguirás buscando paliativos externos a las marcas que aquejan tu ser, seguirás repitiendo patrones conductuales y seguirás buscando salvar a otros mientras que ni tú mismo te puedes salvar; al final estas roto y no lo quieres ver o te asusta mirar al interior de tu ser,

Muchas cosas se podrían evitar si tan solo no demostráramos nuestro egotismo, nuestra indiferencia, nuestras heridas nuestra falta de empatía por las demás personas mediante nuestros “consejos”. Incluso en profesionales dedicados a la mentoría, consultoría y tratamiento se pueden escuchar este tipo de consejos vacíos, que mas hablan de quien lo da que de quien los recibe; quien los recibe esta roto y lo está demostrando, pero quien los da dejando ver falsa empatía, escondiendo sus heridas comete un grave daño, porque esta dañando a quien pide el consejo como quien será la victima del  cumplimiento de este, que en muchísimas ocasiones son victimas de una mal concepto o un mal entendido concepto de la búsqueda de la felicidad.

Que nos espera como sociedad si por medio de este tipo de consejos no podemos ver en otras personas su esencia, su espíritu, su ser, Si por medio de este tipo de consejos simplemente auspiciamos la búsqueda fatua de una felicidad que nunca será permanente y que lo único que sí es permanente serán las heridas que causaran y los daños que ocasionaran en otras personas, debemos considerar plenamente que las personas no son enceres que podemos cambiar de nuestras vidas cuando “no nos hacen felices” ni tampoco son desechables. No podemos consentir una sociedad donde exista la “desechabilidad humana”, cuando no me sirves, cuando no me llenas te desecho sin importarme mas contigo.   


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