La desechabilidad Humana. Ya no me siento feliz contigo, mejor te cambio.
Había una vez, un matrimonio que tenía algunos años ya de casados, eran relativamente estables, puesto que la perfección no existe; había altas y bajas. Pero estaban juntos; él era un hombre tranquilo que había cambiado el bullicio citadino por la tranquilidad pueblerina, no solo había cambiado eso pues había cambiado prácticamente su vida entera, de una juventud desordenada a una adultez con mucha practicidad. Ella que siempre había sido una mujer muy tranquila, se había enamorado de un loco bohemio que ahora era un hombre hogareño. Ella tal vez nunca estuvo conforme con el cambio abismal que había emprendido su pareja sin embargo tampoco nunca tuvo la valentía de romper el silencio del cambio, nunca quiso quitar el velo a la tranquilidad. Cuando todo inició ella hacia todo por complacerle, hasta callo muchas cosas que no debió callar y grito otras que tal vez ameritaban más el silencio. Pero así habían transcurrido ya cinco años. Él pensaba en la estabilidad, ...