ROMPIENDO LAS CADENAS DEL MIEDO
"Podemos
perdonar a un niño que teme a la oscuridad. La tragedia de la vida es El miedo, siempre estar dispuesto a ver las cosas peor de lo que son". Tito Livio
En un
mundo donde el miedo puede obstaculizar nuestro crecimiento y limitar nuestras
experiencias, estamos más que obligados a buscar ese faro de luz que nos lleve
a liberarnos de esas cadenas y alcanzar una vida plena y valiente. Ahora iniciemos
otro viaje introspectivo mientras descubrimos cómo podemos trascender nuestros
temores y encontrar un sentido más profundo en nuestro camino.
Como todas
las semanas, buscamos las maneras de llevarlos por el camino de la introspección
para ir más allá de lo evidente de nuestras vidas y de nuestro día a día, dejar
de lado las preocupaciones mundanas y banales para conectar con algo mas
grande, algo mas profundo algo mas elevado, algo mas grande que nosotros mismos,
pero de lo cual somos parte y tenemos parte dentro.
Hoy buscamos
la manera de no solo eliminar los miedos que muestran la superficialidad del
vivir como una experiencia terrorífica, sino de en la profundidad de la exploración
encontrar esos que, aunque no los veamos, que, aunque los escondamos o ni
siquiera sepamos que están ahí se muestran de manera inconsciente en la forma
en que nos conducimos, en que nos relacionamos con otros o en la forma en que
tratamos a nuestros propios sueños.
El miedo es la expresión mas primitiva que tiene el hombre de “supervivencia” puesto que visto desde la psicología el miedo es la respuesta fisiológica que aparece cuando se cree estar en peligro. Podríamos decir también que es una respuesta emocional que se activa ante diversas amenazas, que podemos sentir en nuestro cuerpo, cuantos de nosotros no hemos sentido que algo nos da miedo y nuestra respiración se acelera, o nuestros latidos cardiacos se activan de manera descontrolada, sudamos frio, entre otras cosas.
Es que
el miedo es natural del ser humano, pero el miedo en ocasiones trasciende a
solo ser una respuesta emocional ante un peligro como podría ser, temerles a
los perros, a las serpientes o a las alturas, etc. Que pasa cuando los miedos
son más profundos y nos limita incluso a poder realizar las cosas que soñamos.
Tengo el
pleno convencimiento que el ser humano es un ser pleno, infinito y sobre todo
poderoso, que tenemos la capacidad de sobrepasar todos los limitantes que sobre
todo el miedo nos ha impuesto, o que no hemos podido ver gracias al miedo.
El miedo
además de ser limitante es cegador, porque nos impide mirar la grandeza de cada
uno, el miedo nos nubla por completo la percepción, atrapándonos siempre en los
mismos patrones de conducta y por ende en las mismas decisiones que nos han
llevado a encontrar dificultades e insatisfacciones,
y esto es un bucle infinito, una constante, parecemos el hámster en la rueda,
dando vueltas en círculos en los círculos del miedo.
El miedo
tiene tanto poder sobre las personas que puede ser paralizante, impidiéndote tomar
las decisiones correctas para poder así avanzar, o en términos que el miedo aceptaría,
para ponerte a salvo, pero en una nueva realidad. El miedo paralizante en la
toma de decisiones siempre traerá consecuencias negativas, pero, porque nos paralizamos,
y es sencillo porque lo primero que nos llega a la cabeza son las ideas
negativas. El miedo en nosotros siempre nos mostrara los peores escenarios que
nos llevarían si tomáramos esas decisiones, todo esto con el firme propósito de
permanecer en ese ambiente conocido que la mente lo ve como “cómodo” o “seguro”.
Un ejemplo seria cuando en lo profundo de nuestro ser tenemos ese deseo de iniciar
ese negocio, adelantar ese proyecto con el que hemos soñado pero ya tenemos un
empleo estable, para nuestro mido eso sería un riesgo incalculable que te llevaría
a perder la estabilidad que has logrado, que la llevaría a caminos nunca atravesados,
llevaría a la mente a un área inexplorada, em emprendimiento… es en ese momento
en que nuestro miedo se vuelve mas grande, crece exponencialmente y nos dice,
para que ya tenemos un empleo ósea lo odiamos pero tenemos el dinero para pagar
todo, si nos vamos y perdemos todo, tener
que volver a iniciar, podemos perder el carro la casa un préstamo, como pagaríamos todas las cosas,
etc. Muchísimas son las cosas que nos habla el miedo al oído.
Jamás nos
muestra un escenario positivo y posible y ante un buen argumento válido, el
miedo tendrá tres mas porque no hacer eso que deseamos en lo profundo de
nuestro ser.
Así es
como cuando actuamos desde el miedo vemos muchos problemas o nos enfocamos en los
problemas más nunca en las soluciones, el miedo no esta configurado o diseñado
para mostrar soluciones mas que permanecer como estamos. La única solución para
los miedos es permanecer con ellos en ese mismo estado, porque ellos, los
miedos, nos están cuidando.
Pero que
necesidad primordial de la cual nos está cuidando ese miedo. Detrás de los
miedos existen necesidades básicas ocultas o afectaciones más profundas que de
manera subconsciente no hemos procesado aún.
En ese
sentido es mas entendible el porque los miedos son mecanismos de protección que
buscan mantenernos en puntos seguros evitándonos enfrentar dolores o sensibilidades
desconocidas o escondidas. Así mismo los miedos nos ocultan emociones
reprimidas del pasado que muy probablemente nos causaron gran angustia, dolor u
otras que no hemos sido capaces de enfrentar. Las emociones reprimidas se irán
convirtiendo en monstros que cada vez crecerán más, puesto que de alguna forma
se demostraran muchas veces con miedos que aseguraran no ser enfrentadas.
El miedo
nos limita a vivir una vida de éxito, de grandeza, una vida de llevar luz a
otros. La grandeza y el éxito nos solo tiene que ver con la parte económica de
la vida, puesto que muchas vinculan el éxito y la grandeza a la economía, pero
La madre teresa de Calcuta no era multimillonaria, Martin Luther King no era
multimillonario, y nadie puede negar o dudar su grandeza y éxito en sus vidas.
El miedo,
como indicamos arriba, tiende a mantenernos en nuestra zona de confort, donde
nos sentimos seguros y familiares. Esto significa que evitamos lo más que podamos
situaciones desconocidas o desafiantes, lo que nos impide ver que experimentaremos
nuevas oportunidades, expandir nuestros horizontes o emprender una nueva
aventura.
El miedo
esconde muchas veces esos traumas de rechazo y critica, puesto que por miedo a
ello es menos probable que asumamos riesgos creativos o persigamos
oportunidades que parezcan inciertas. Si llegásemos a dar el paso incorrecto y
fallar en ese intento, tememos que las demás personas nos caigan a criticas y
nos rechacen. Decía Jack Canfield “todo lo que quiere esta del otro lado del
miedo”
La
autocrítica excesiva y la comparación con otros esto dos factores salen a
relucir y también son causantes de miedo, cuando somos muy duros con nosotros
mismos, cuando desde pequeños nos criaron bajo critica permanente o sobre
exigencias, diciéndonos que siempre había que ser mejores que los demás, que no
podíamos fallar, que no había espacio para los errores. Esas frases entre muchas
otras que los padres podemos decir a los niños los llevan por un camino que se
encontrara con el adulto que no tiene lugar para el error y que si llega a tener
un contratiempo le cuesta mucho poder superarlo o que de tener las
oportunidades pero que ofrezcan cierto grado de incertidumbre no podrán tomarlas.
Estas personas tienen tanto miedo al fracaso, por esa autocritica excesiva, que
sienten que el mundo los critica igual de duro, como es adentro es afuera, no
podemos pensar que unas personas que es critico con el mundo sea un remanso de comprensión
consigo mismo.
Para superar
los miedos que nos limitan de tantas formas hay muchas formas, solo hay que estar
dispuestas a iniciar el proceso, son cambio, son reconocimientos, son nuevas
aptitudes.
Para
superar las restricciones impuestas por el miedo, es importante desarrollar la
conciencia de nuestras emociones y creencias limitantes. Practicar la
autocompasión, el auto empoderamiento, el autoconocimiento principalmente. Sino
me conozco no puedo buscar el origen de mis miedos y seguirán siendo quimeras
que me atormenten para toda la vida
La
gestión del miedo puede ayudarnos a liberarnos de las barreras que nos impiden
aprovechar oportunidades, expresar nuestra creatividad, a ser más osados, a tener
mejores relaciones humanas, a equivocarnos y aprender puesto que los errores
son excelentes maestros.
Siento
que debemos tomarnos un momento para reflexionar sobre nuestros propios miedos.
Los miedos son emociones poderosas que todos enfrentamos en diferentes momentos
de nuestras vidas, y a menudo pueden ser barreras que nos impiden alcanzar
nuestro pleno potencial y disfrutar de nuevas oportunidades.
Pensemos
en esos miedos que han estado restringiéndonos de vivir, Qué temores les han
impedido tomar ese paso que podría llevarnos por el camino de rosas en vez de
permanecer en el empedrado.
Me encantaría
visualizaras tu vida por un minuto que escucharas a todas esas personas que han
llegado a traerte oportunidades de todo tipo, puesto que la vida es un sinfín de
oportunidades y decisiones, desde esa perspectiva te preguntes:
¿Qué
oportunidades se han perdido debido al miedo? ¿Cómo podrían haber influido esas
oportunidades en su vida?
¿Qué
pasaría si decidieran enfrentar el miedo? ¿Cómo podrían crecer y aprender a
través de esa experiencia?
Cabe recordar
que enfrentar los miedos no es que los vamos a eliminarlos por completo, a veces
solo significa aprender a manejarlos y reducir su poder sobre nosotros. El
miedo es un monstro que solo es grande mientras que no se enfrenta y que luego
de ser enfrentado cada vez es más pequeño.
Siendo
compasivos con nosotros, puesto que los miedos son nuestros, entendiendo esto,
en lugar de odiar nuestros miedos y rechazarlos. agradecer que estuvo presente,
que nos protegió, que nos cuidó, aceptar que estuvo ahí, que tal vez no lo
supimos controlar, que le dimos la libertad de actuar sobre nosotros sin mayores
restricciones, pero, que ya no necesitamos de él para que nos cuide, que ya
podemos hacernos cargo de las situaciones. Agradecerle al miedo y despedirlo
como una parte de mí que ya no estará más, como un monstro que era grande y feo,
pero para cuidarme, ese monstro que velo por mi ya debe irse, solo decirle GRACIAS
Y ADIOS.
Comentarios
Publicar un comentario