"A Mi Imagen y Semejanza"
Aunque
parezca un título bastante conocido, porque puede sonar que es sacado de la
biblia, intento analizar la forma en que vemos a las personas, la forma en que
diferentes factores nos condicionan impidiéndonos mirar y aceptar a las personas
como realmente son.
A mi
imagen y semejanza intenta mirar más allá del comportamiento de asociación que
experimentamos con otros, intenta notar que nos unimos con personas que percibimos
son similares y en muchas ocasiones no solo las percibimos de esa manera, sino
que intentamos actúen, se comporten y hasta piensen como nosotros o como quisiéramos
nosotros.
Un factor
importante que influye en como percibimos e interactuamos con las personas son
las expectativas, Las expectativas pueden llevar a lo que en psicología se
conoce como el "efecto de confirmación", que no es más que, si
esperamos que alguien tenga ciertas cualidades o características, es más
probable que notemos y enfaticemos los comportamientos que respalden o digamos
que nos den la razón en cuanto a esas expectativas. Por otro lado, podemos
pasar por alto o minimizar información que contradice esas expectativas. Esto es
lo que también podríamos indicar como una especie de “idealización” de las personas.
Esta idealización
ocurre mucho en las relaciones de parejas, en las cuales en ocasiones existe
una parte que abusa de la otra parte como puede ser una pareja donde uno es
infiel y la otra niega esa realidad o piensa y cree fiel y ciegamente que su pareja
no es así, o que el cambiara en algún momento. Sin embargo esta idealización esta
basada en esas expectativas que tenemos de esa pareja o de las influencias sociales
que se han convertido en creencias, podría ser el caso de una pareja donde la relación
esta rota pero una de las partes cree que por estar casados ante alguna iglesia
o religión, ese vinculo es indisoluble, por lo cual debe permanecer en ella aun
sea a cuesta de su propia estima, amor propio, dignidad y valores.
También
los ideales que tenemos como base de nuestra autoimagen nos obliga a
familiarizarnos con personas que sintamos coinciden en valores, es muy extraño
encontrar dentro del mismo circulo de convivencia a dos personas que resulten antagónicas,
siquiera dentro de los mismos ámbitos familiares, por contrario resulta
bastante común encontrar en una sola familia a un sobrino que no se hable con
una tía, dos primos que no se relaciones, dos hermanos que tengan
resentimientos entre otros casos. Esto puesto que tenemos una imagen propia que
en ocasiones las sentimos rivalizan o son opuestas a las de otro integrante del
árbol familiar, ahora, cuanto más nos ocurriría en un ámbito social.
Basado
en nuestros valores, en nuestra autopercepción, en la imagen propia es que
tenemos terminamos congregándonos, sin embargo, muchas veces el deseo de
control de las personas los lleva a que querer ser lideres, pero no liderando
desde el ejemplo y la empatía sino mas bien liderando desde la imposición. Esta
situación lleva a muchas personas a tratar que todos los miembros de su
colectivo actúen similares, hablen con el mismo discurso, opinen igual y en ocasiones
hasta piensen de la misma manera. Esta dictadura conductual muchas veces es
cuasi imperceptible en muchas otras son ocultadas bajo excusas como “es lo
mejor para el grupo”. Estas artimañas manipuladoras resultan de gran ayuda
cuando quien lidera busca el control de todos los miembros del grupo, sin embargo,
puede terminar siendo o teniendo el efecto proporcionalmente inverso a lo
perseguido, puede resultar rompiendo un vinculo y mucho mas profundo rompiendo
a las personas.
Entre los
intentos de manipulación que se usan para tratar que las personas sean más a mi
imagen y semejanzas se encuentra elogiar de forma extrema cuando sentimos que
han actuado como lo haríamos o criticar de forma excesiva cuando sentimos que
se ha hecho algo que “yo no haría”, sino tratar de conocer el contexto de los
hechos o la escucha empática.
Otro método
usado para llevar a las personas a actuar como se desea, en control total contraria
a su voluntad esta, utilizar la vergüenza, no es más que hacer que alguien se
sienta avergonzado de su comportamiento, esta es una táctica muy usada para
para inducir cambios en la persona y la hemos visto incluso y mucho en las relaciones
de parejas donde una de las partes siempre trata de llevar al extremo de vergonzoso
algo hecho por su pareja y hasta ridiculizarlo frente a otros con el fin que su
punto sea considerado como el más correcto y dejando a su pareja en un punto de
vulnerabilidad que le hará ser obediente a las exigencia de su pareja incluso
si las exigencias lo lleven a un punto de sacrificio propio.
“un día
de estos me voy a ir de esta casa”, “que será de ti el día que te deje solo”, “si
yo me voy que vas a hacer tu”. Estas no son mas que frases que muchas parejas
utilizan cuando sostienen alguna diferencia, no es la mejor forma de solucionar
nada, sin embargo, es muy utilizada, el miedo y la amenazas son otras formas de
manipulación utilizada dentro de grupos y parejas. Estos miedos y amenazas son
el complemento perfecto de la manipulación emocional como hacerlos sentir
culpables o responsables por los sentimientos o las cosas que le ocurren al manipulador,
por ejemplo, “sino haces tales cosas me pondré mal”. Lo peor es que este tipo
de manipulación emocional se perpetua y normaliza desde los niños, cuantos no hemos
escuchado “sino me das un abrazo o un beso, me voy a poner triste y a llorar”,
esta es una forma básica en que se demuestra este miedo que les deseamos crear
a otros aunado al miedo y que responsabilizamos a un pequeño niño por una “emoción”
que no le corresponde, así mismo en la edad adulta van ocurriendo los mismos hechos,
pero con diversos contextos. Estas actitudes del manipulador pueden presionar a
la persona para que cambie su comportamiento en un esfuerzo por mantener la paz
o complacer a la otra persona.
Siento que es el momento perfecto para recordar, que no somos los responsables de las emociones de nadie, que debemos tener responsabilidad afectiva y emocional, sin embargo, en como las personas toman las cosas y las llevan a un plano emocional que muchas veces exceden los sucesos es diferente y no nos corresponden. Hacemos cosas, y hacen cosas, no le hacemos cosas ni nos hacen cosas.
Pero,
¿y porque permitimos nos traten así? Las personas pueden permitir que otros las
influencien y cambien por varias razones, y estas razones pueden ser complejas
y variadas dependiendo de la situación y las circunstancias individuales.
Muchas
veces las personas modelan su comportamiento en función de los modelos a seguir
que tienen en sus vidas, como padres, amigos cercanos o figuras de autoridad.
En mayor
cantidad las personas tratan de agradar especialmente a quienes valoran mucho,
como amigos cercanos o seres queridos. Esto puede incluir hacer concesiones en
la relación o adaptarse a las expectativas de la otra persona.
Cuando
crecemos entendemos, más que nada que nuestro valor no reside en la aceptación o
aprobación que otros nos dan, sino en el valor intrínseco que reside dentro de mí,
es ahí donde hacemos brillar la grandeza y empezamos a deslumbrar; la luz
interna solo encandila a quien no te quiere ver brillar.
En la
biblia cristiana dice que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, por lo
cual que intentar cambiarnos para agradar a un grupo, a la familia o a una
pareja es no aceptar la divinidad que viven en cada uno de nosotros. O acaso,
quisiéramos cambiar a Dios, ¿quisiéramos que Dios cambiase para caernos bien?
En el
ejercicio del libre albedrio que se nos dio, nunca se nos dio la responsabilidad
de cambiar a nadie, mi responsabilidad es cambiar yo para seguir mi camino y
conseguir diariamente mi mejor versión, que está en construcción diaria. En ese
libre albedrio, jamás se dijo, ve y cambia a tu hermano, por contrario estamos hechos
para respetar la libertad de cada uno, entender que todo camino y proceso es diferente
y que debemos aceptar a las personas. Si sientes que no puedes lidiar con una
persona, no debemos cambiarla, debemos entender porque ocurre eso con esa persona,
que despierta en mi y que me inquieta tanto, esa, esa es mi responsabilidad y obligación,
buscar conseguir los cambios en mi y no en los demás.
En ultima
instancia y mejor antes de buscar que las otras personas cambies es alejarme,
si no logro identificar que ocurre dentro de mí con esa persona, sabiendo que
debo respetar su camino, me resulta aun intolerable, la ultima ratio es
alejarme, alejarme manteniendo mi integridad y respetando la dignidad y libertad
de la otra persona.
Permitir
que otros influyan en nuestras vidas no siempre es negativo. Existen casos en
que la influencia de personas que nos brindan apoyo, orientación y amor puede
ser beneficiosa y ayudarnos a crecer. Este es el caso de los profesionales,
como es mi caso, que me encargo de acompañar a las personas, pero nunca se hace
desde la culpa, sino desde el amor. Sin embargo, es fundamental que las
personas mantengan su autonomía y tomen decisiones que sean auténticas y
coherentes con sus valores y deseos personales.
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