Cuando desperté, me encontré, me ame y no lo permití mas...
Ella
lo amaba y nunca dudó por un instante decírselo. En todo lugar o momento cual
fuera, siempre de sus labios había un “TE AMO”
Él
por su parte y a su manera respondía los te amo, con un beso o una sonrisa,
pues sentía merecedor de elogios, cumplidos y muestras de amor.
Ella
moría por un halago de parte de él, soñaba con que él un día le sorprendiera
con un detalle, anhelaba un gesto, algo que incitara el romance, pues sentía
que cada vez que el rosaba su piel, ella estallaba en deseo.
Él
reaccionaba a su instinto, su lado animal reactivo sentía placer con ella, pero
al mismo tiempo pensando que tal vez en otro lugar sería mejor
Ella
tomó la iniciativa, como muchas otras veces, noche de luna llena, velas,
champagne, pétalos de rosas y ella más sensual y atractiva que nunca.
Él
no notó lo cálida de la ocasión y sus detalles y se dejó llevar como siempre lo
hacía por su masculinidad en desenfreno fugas, que dura lo que tarda un suspiro.
Ella
pensaba: “tal vez el romance no sea lo suyo” pero aún sentía que lo amaba y eso
no importó, siempre se dedicó a complacerlo
Ella
consagraba su tiempo, su espacio, su vida, todo a él. Olvidó sus metas, dejó
proyectos, amigos, familia, entre otras cosas incluyéndose ella misma.
Él
disfrutaba ser el centro de toda su atención, amaba y se aprovechaba de su
debilidad, más no compartía su exclusividad.
Ella
solo tenía ojos para él, ella lo amaba…
Él
decía igual, sin embargo, sus actos decían más, su ego solo le permitía
concentrarse en la atracción física, en ser satisfecho, en ser llenado y cada
día vivía más ausente de su relación.
Por
ley de causa de efectos, como todo lo que es sembrado tarde o temprano es cosechado
o en las vueltas que da la vida ella empieza a despertar, en su dedicación a
él, se está perdiendo de vivir, de sentir, su mente era oscilante en pensamientos
respecto a él, incluso ya tenía dudas de su amor…
Él
perdió el interés cada día más, o tal vez el poco que tuvo, si es que un día lo
tuvo en ella
Un buen día termino de abrir los ojos, se da cuenta que Ella nunca había recibido lo mínimo de lo que había entregado con tanta devoción. Sin nada buscar todo encontró, sin querer volar, las alturas toco; descubre mirando su reflejo en el espejo que sus ojos antes vividos ahora marchitos, su sonrisa resplandeciente ahora solo aparece al aparentar felicidad. Él cada vez seguía aún más ausente…
Ella
se le reveló que alguien podía dedicarle el tiempo y la atención, entendió que
el amor era esa construcción diaria que dos personas deciden realizar,
simplemente que en su caso ella trataba de construir sola.
Él
no pudo notar siquiera que su mirada no era misma, que de la ternura y el amor
que una vez ella sintió por él, poco a poco se extinguía.
Ella
conoció lo que era en verdad quererse, valorarse, entendió que, si ella no se
amaba primero, jamás podría amar sincera y sanamente
Él
se dedicó a perderla…
Una
mañana despertó, sabiéndose iluminada por el creador, comprendió que la vida es
solo experiencias de aprendizaje constante, tanto sufrió esperando amor de una
tinaja vacía, intuyó ese día… que el padre la llevaba en su ruta ahora sola,
para conocerse, la llevaba a superar un episodio lleno de sufrimiento y
tristezas. Un largo viaje la esperaba un viaje dentro de sí misma, un viaje a
encontrar el amor más puro y verdadero que puede sentir una persona, el amor
propio.
Ese
mal día… en que ella se despedía; el juró que la amaba… era la primera vez que
sus oídos escuchaban esas palabras, sin embargo, ya él no podía manipularla. Ella
ya no quería saberlo, nunca lo supo, pues el jamás lo demostró… Él lloraba desconsolado,
como niño que pierde su juguete favorito, claro perdía a quien lo idolatraba y
lo mantenía amado, cuidado en un pedestal deificado, el no entendía que había pasado,
jamás lo haría, él solo estaba en su yo, siempre atento a lo que él solo precisaba, ser amado, ser atestado en ese infinito vacío instaurado desde crío.
Ella
se dedicó a ser feliz…
Él
en estado de negación, decía que ella volvería, que ella lo necesitaba a él…
Este
relato toma como protagonista a una mujer, pero estamos completamente convencidos
que les ocurre a ambos sexos sin distinción.
No
en todos los casos las historias tienen un final feliz. En muchas ocasiones las
personas envueltas en este tipo de relaciones no logran comprender la gravedad de
las situaciones y terminan en espirales descendentes cada vez mas profundos, se
envuelven en maltratos psicológicos y en ocasiones hasta físicos.
Lo
ideal sería que la persona afectada logre entender que lo más importante es
sentir amor propio, sentirse valorado, sentirse amado, comprender que su camino
en esta vida no debe ser de sufrimiento, sino de alegrías, gozo, felicidad, fe,
esperanza y sobre todo amor.
Nadie
por más amor que sientas, debe absorber tu vida, no por amor debes perder las
cosas y las personas que son importantes para ti.
Si
tú eres de estas personas, te invito a que descubras el lado bello de la vida,
aprende a amarte con tus defectos y tus virtudes, con tus debilidades y tus
fortalezas y a entender que no puedes dejar de ser feliz para hacer felices a
los demás.
Las
relaciones de parejas deben ser una muestra de compañerismo, lealtad y
reciprocidad en todo el sentido de la palabra, las relaciones de parejas no
puedes ser solo dar de una sola facción sino de dar y recibir.
Si
te sientes identificado con este tipo de escenarios en tu vida de pareja, te
invitamos a que pongas en contexto el vinculo que has desarrollado contigo
mismo, a que indagues dentro de ti, el tipo de amor, la cantidad de valor y si
entiendes tu importancia en la creación. No permitas que tu mundo y tu vida se
vean destruida por llenar a otros que no podrán ser satisfechos.
No
podemos salvar a mas nadie que nosotros mismos, una mejor vida es posible y
esta al alcance de tu mano e inicia viajando al interior y encontrando la
fuente del amor.
Basado
en una historia de Betzel J. Quintero y en colaboración con la su autora.

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